La realización de este cortometraje ‘Echo en Satsop’,

Por el  director-productor de Ichikawa en  respuesta a la triple catástrofe que ocurrió en su país de origen, Japón el 11 de marzo de 2011, cuando un terremoto de magnitud 9,0 golpeó el país, provocando un enorme tsunami que llevado al colapso de la central nuclear de Fukushima.

Debido a una fuga de radiación, fue un impacto devastador en las personas y el medio ambiente a su alrededor.

La empresa japonesa responsable de la central nuclear de Fukushima ha admitido que los niveles de radiación actuales, siguen siendo tan altos que representan la muerte para un ser humano en menos de una hora de exposición.

 

La conclusión se ha alcanzado tras el experimento que se realizó, el primero de su clase- con un robot al que se introdujo en el reactor número 1 del recinto y que grabó imágenes inéditas del lugar.

La propia máquina no pudo soportar las ingentes dosis de radiactividad a la que se vio sometida, pese a que fue diseñada expresamente para dicha misión. Se pensaba que podía durar hasta 10 horas, pero dejó de responder a las 3 horas, según admitió Tepco, la firma nipona propietaria de Fukushima.

 

 

Ichikawa y su gente acceden a la instalación nuclear Satsop abandonada en el sur de Washington (en los EE.UU.), donde capturaron  todo el vídeo y sonido utilizados en la realización de esta película.

Satsop, fue construida en la década de 1970, para el Sistema de Suministro de Energía Pública de Washington, con una altura de 146 metros, pero el proyecto fue cancelado.

Ichikawa fue inspirado por la yuxtaposición emocional entre etéreo y el miedo que experimentó mientras se está en la torre de refrigeración, así como por la propiedad acústica increíble del espacio. El sonido creado por simplemente aplaudiendo manos se convierte en una experiencia emocional dentro de la torre, donde se capturan acto de Ichikawa de la oración y la purificación.