“Mi Tio” (Mon Oncle), de Jacques Tati del año 1958, ganó el Oscar a mejor película extranjera.

Es una película que utiliza a la arquitectura y a la ciudad, para mostrar los contrastes entre dos mundos, dos maneras de vivir y de entender la ciudad y la arquitectura que a fines de los años 50 se superpondrían violentamente.
El de la modernidad exagerada y el de la ciudad tradicional; dos mundos en tres niveles diferentes: El habitante, su casa y su entorno cotidiano, o el barrio.
La Villa Arpel es una burbuja supermoderna cerrada al exterior mediante un muro que la separa del resto del barrio.

La casa de Tati en cambio es un complejo laberinto de viviendas, escaleras y pasillos donde difícilmente se pueda escapar de la mirada, el saludo, la conversación casual, del contacto social con el barrio.

La “eficiencia” parece ser la palabra que expresa la casa moderna, con sus mecanismos electrónicos a distancia y los electrodomésticos omnipresentes en la vida familiar; es la “ineficiencia” la que se retrata en el barrio antiguo en donde nadie parece hacer lo que tiene que hacer. Sin embargo la mirada es crítica y la eficiencia termina siendo inconveniente cuando más de una vez los artefactos no responden a sus amos.
Jacques Tati es considerado uno de los grandes del cine cómico, fue capaz de reírse del mundo y de sí mismo riéndose también de la vida, aprendiendo y disfrutando divertidamente de las extrañas situaciones cotidianas que se aprecian cuando las personas exageran sus posturas, sus creencias o sus costumbres. Es una crítica ácida contra la sociedad moderna, tecni-ficada y deshumanizada.
En la película “Mi tío”, nos entretiene con una historia, en la cual hay al menos cuatro narraciones anidadas:
-la de una pareja ya madura, atrapada en las rutinas de una relación regida por el diseño, tanto de los actos que hacen, como del ambiente ultramoderno en el cual viven, como si se tratara de divertidas marionetas movidas por sus propias fijaciones mentales;
-la de una fábrica de plástico, cuyo ambiente es igualmente plástico y artificial;
-la del ambiente de un barrio adornado con pandillas de pillos infantiles y de perros callejeros
-y la de la vida de Tati, que transcurre entre su modesta casa de barrio humilde y las visitas y contactos con su sobrino, en el hogar ultramoderno, en la Villa Arpel.
Puede llegar a ser un cine mudo al que se le ha incorporado el sonido, donde la auténtica protagonista es la imágen, la mímica, la reunión de personas en torno a una actividad.
Según el mensaje de Tati, este ambiente ultramoderno engaña a las personas y las aísla, matando las posibilidades de la amistad cercana y duradera. En cambio, el sencillo interés mutuo humaniza y genera espacios divertidos e inteligentes.

“Villa Arpel”, de la película Mi tío, en la exposición del centro cultural Cent Quatre de París.